Testimonio de Juan Manuel

Juan Manuel

Soy Juan Manuel, tengo 22 años.
Nací el 4 de noviembre de 1993 junto con mi hermano; ya que somos mellizos.

Con 35 días de vida ingrese en el CUP por cardiomegalia y edema pulmonar. Lugo de varios estudios los médicos llegaron a la conclusión que tenía una cardiopatía congénita llamada retorno venoso pulmonar anómalo total supradiafragmático con una comunicación interauricular amplia.

Sin dudas que fue una gran conmoción en aquel entonces para toda mi familia ya que por aquellos años se sabía muy poco de las cardiopatías congénitas y la posibilidad de acceder a la información no era la misma que la de hoy en día.

El 20 de diciembre del mismo año y a pocos días de la navidad fui operado de mi cardiopatía congénita; y permanecí unos cuantos días en el CTI del Hospital Italiano. Con el paso de los días fui evolucionando bien y en los primeros días de año 1994 me dieron el alta médica.

Tuve la suerte de tener una infancia muy normal, como la de cualquier niño, iba a la escuela, a los cumpleaños, practicaba varios de deportes, hacia amigos y travesuras; como todo niño.

Durante esta etapa de mi vida tenia controles anuales de mi cardiólogo infantil que básicamente consistía en mandarme estudios como eco cardiogramas, electrocardiografías, ergometrías y holters. Gracias a este último me detectaron en el año 2005 bloqueos auriculoventriculares completos de hasta 4 segundos, que como se producían en la noche, yo nunca me daba cuenta, y eran peligrosos.

Fue por esto que en mayo del mismo año y con 11 años decidieron colocarme mi primer marcapasos. Si bien en 2005 ya los marcapasos eran muy conocidos; para mí fue toda una novedad.

Hasta el día de hoy sigo con el mismo marcapasos, que parece que no tiene ganas de que se le termine la batería; aunque dentro de poco voy a necesitar uno nuevo.

En lo que resta de mi vida luego de terminar la escuela, pase a la secundaria y continúe haciendo las cosas que los adolecentes de mi edad hacían como ir a los cumpleaños de quince o salir a bailar.

Por otra parte, continúe practicando deportes y en particular el basquetbol, mi favorito. Si bien nunca logré competir en partidos de verdad, ya que mis doctores no me permitieron realizar actividad física de alta competencia, igual iba a practicar, me divertía y hacia amigos.

Hoy en día tengo 22 años; estoy culminando mis estudios terciarios en la Facultad de Ingeniería de la UdelaR y si Dios quiere este año me recibiré y comenzaré a trabajar.

Espero que este humilde testimonio les sirva a todos aquellos padres que tienen hijos con cardiopatías para poder imaginarse el futuro de sus hijos con una gran luz de esperanza.