Novedades

Inicio | Novedades | Rearmar la vida ayudando - La historia de cuatro padres que tras la muerte de sus hijos ayudan a otros y transitan así mejor su dolor. NOTA EL PAIS.

08 de Abril de 2018

Caricia al alma.

Carolina Porta (38) forma parte del 4% de las mujeres a quienes se les logra detectar una cardiopatía en el bebé que esperan durante el embarazo. Algunos médicos le dijeron que debía abortar, ella quería traer al mundo a su hijo. Mateo nació en diciembre de 2015, vivió 24 horas, que fueron "las más felices" para su madre.

A los tres meses de perder a su hijo, empezó a ser voluntaria de la Fundación Corazoncitos y hoy integra la Comisión Directiva.

"Te hace un clic y no querés que a nadie más le ocurra. No querés que ningún niño pase por lo que pasó tu hijo", dice Carolina cuando cuenta qué la motivó, pese al dolor, a brindar ayuda a los demás.

En Uruguay unos 450 bebés nacen con cardiopatía congénita y es una de las primeras causas de muerte neonatal. Uno de los objetivos de la Fundación es crear conciencia y hacer hincapié en la prevención.

Evacuar las dudas de los padres, aconsejarlos desde su propia experiencia, transmitirles tranquilidad y darles esperanza es lo que Carolina y todos los voluntarios de la Fundación hacen día a día. "Es un apoyo, porque a veces en esa situación estás colapsado y desinformado", explica.

Cuando el teléfono de Corazoncitos suena lo atiende Adriana Mazza, quien también es integrante de la Comisión Directiva de la Fundación. En ese momento empieza a designar los casos a los voluntarios según la cardiopatía. "Se manejan por teléfono personal. Nos intercambiamos los datos para recibir la consulta o la duda que tengan", cuenta Carolina.

Además, se organizan varios eventos solidarios para poder recaudar fondos y capacitar a los médicos. "En febrero se fueron ocho médicos al Boston Children´s Hospital con lo que se recaudó en el evento que hicimos en Kibon el año pasado", explica. Los profesionales se capacitaron en la cirugía postoperatorio.

Para Carolina ayudar es algo gratificante y la Fundación ha sido fundamental para transitar su proceso interno. "Ver que hay resultados y que estás haciendo algo es una satisfacción total, una caricia al alma", dice.

Carolina tiene otros tres hijos que, como su madre, también ayudan con lo que pueden. "Eso es algo muy positivo. Ellos entendieron que hay un lugar por el cual transitar". Ya sea para barrer luego de un evento o ayudar a juntar las cosas, sus hijos colaboran contentos y conscientes de que están apoyando a otros niños que pasaron por el mismo problema que su hermano. Para su madre "contagiar esas ganas de seguir adelante está buenísimo".

NOTA COMPLETA: https://www.elpais.com.uy/domingo/rearmar-vida-ayudando.html